
Por fin se terminaron las elecciones.
Para serles sincera, me tenían HARTA!
Ya bastante con los políticos argentinos como para seguir bancándome la campaña yanki, que como decimos allá, es "re yanki"...esas sonrisas con dientes bien blancos, esmaltados, esas frases extraídas de las películas de presidentes que se tiran de presidentes del planeta, salvar el mundo, la foto con la familia y los hijos, con la mujer (la oficial), las banderitas, las lucecitas, la musiquita tipo iglesia evangelista, etc.
Pero resulta que, en el mundo REAL, pasan cosas que no se muestran en el "VIRTUAL" de la tele. Digamos que la tele, durante dos días nos mostró, por ejemplo, una Francia sin noticias.
Hoy nos levantamos y nos enteramos que el Ministro de trabajo subió la edad jubilatoria hasta los 70 años, dice que es "opcional", pero...vamos, a quién engaña? Si el 90% de los franceses quiere jubilarse a los 60 (creo) o por ahí.
Inundaciones en el centro de Francia.
Desempleo.
Recesión.
Trabajo los domingos.
Y en Argentina? Ni hablar. Sigue la corrupción (ver caso de las valijas, la efedrina, la campaña de los K), los negociados de las empresas que contaminan el ambiente, la ley en Mendoza para impedir las protestas (una medida muy próxima a la dictadura militar que supimos olvidar) y Maradona técnico de la selección...! (ahora boludeando en Madrid)
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A todo esto, qué le vieron a Obama? Además que sea negro y que sea portador de esperanza (no se pueden negar ninguna de las dos cosas), qué méritos tiene, qué hizo, qué proyectos presentó de senador?
Por el momento lo único que le he visto hacer es dar buenos discursos nada revolucionarios (como todos los políticos) y ahora decir que va a hacer un gobierno "mixto", con demócratas y republicanos (esto ya fue inventado, especialmente "made in Argentina"). Y hasta que va a tener a Colin Powell... (sin comentario)!
Pero que va a cambiar el mundo suprimiendo guerras absurdas, acabar con el hambre en Kenya, o ayudar a los inmigrantes ni "a".
En fin, yo pensaba que sólo Argentina era "un país generoso".
Ahora me doy cuenta de que la "generosidad argentinoida" la hemos exportado.
O tal vez las sociedades actuales, como ésta en la que vivo hoy, sólo se trate de una ignorancia y de una inocencia infantil tan sorpresiva como peligrosa.
