miércoles 27 de febrero de 2008

de Francia a Alvear II

El martes 22 de enero, a las 16 hs el avión de Varig sobrevolaba el vasto y mítico río de la Plata. Desde la altura se podía observar la inmensa planicie verde, ese "mar" verde que abrazaba el otro mar dulce, marrón, tosco del riachuelo.
Me sentí un poco como Gardel cantando "Volver"..."Volver para volver a partir como antes, dejando el corazón...".

El calor húmedo y sofocante de la capital argentina me hizo volver a la realidad: llegar a Argentina era llegar a Alvear, Mendoza...Es decir,todavía no había llegado a destino. Pero las imágenes de mi partida (o de mis tantas partidas), de mi vida allí, de la "maki"-en-Argentina se agolpaban como remolino.
Es como que de pronto volví a comprender quién era yo, quién soy yo.
En Retiro, era una locura. Esta estación de colectivos, es, si se quiere, una radiografía social y cultural de la Argentina. Pasajeros de todos los confines del país embarcan y desembarcan a diferentes destinos, cada uno con su historia y con su acento propio.
Al bajar del taxi me largué desesperada a buscar pasaje para Alvear, "Alviar", sí, donde fuere y con quien fuere...al final conseguimos los últimos que quedaban.
Salimos como a las 20 hs y si bien el cambio de horario nos permitió tener luz hasta las 22hs no pudimos ver de cerca esa ancha planicie llamada "pampa", que quedará para mi marido sólo como una realidad virtual de girasoles, vacas y soja. Aunque le haya jurado que existe.
No importa, lo mejor estaba por llegar. Sólo dormirnos después de Liniers y despertarnos en Argentina, en Alvear.



"Pero el viajero que huye
Tarde o temprano detiene su andar...
Y aunque el olvido, que todo destruye,
Haya matado mi vieja ilusion,
Guardo escondida una esperanza humilde
Que es toda la fortuna de mi corazón".


lunes 25 de febrero de 2008

de Francia a Alvear! I


Hacía días que ya dormía con la mochila puesta, lista para zarpar...!

Sí, ya sé, sé que he estado perdida en la blogósfera...pero como se habrán dado cuenta, al final pudimos viajar a la querida Argentina, a la amada Mendoza y a mi eterno Alvear.
El 14 de enero compramos los pasajes exactamente momentos después que me dieron la "visa de retour", una visa especial que le dan a las personas que ya tienen su trámite de legalización aprobado y confirmado...y que están "desesperados" por una cuota de familia, amigos, idioma...por una dosis de "país". Y que en todo caso, evite tener problemas en la frontera al volver a Francia.
Volver, ésa era la cuestión.
Pero por ahora les cuento la "ida".
Sacamos los pasajes para el 21 de enero, a las 23 hs.

Cuando llegamos al "check-in" de Varig nos dieron la noticia de que no figurábamos en la lista de pasajeros y que "por favor", les presentáramos los boletos "físicos". Solamente teníamos el papelito arrugado del recorrido del viaje y el número de la reserva.
Una de las empleadas habló por radio a otros y a otros y a otros, mientras la de la computadora seguía mirando y clickeando vaya a saber qué con cara de nada.
Nos mandaron a la oficina de ventas de Varig. Ahí la persona comenzó a decirnos que no podía solucionarnos el problema hasta que al final, su compañero de al lado, después de 20 minutos de nervios y de serena tensión (gotas frías de sudor rodando por nuestras frentes) nos dijo con la peor cara que se puedan imaginar que debíamos retirar los boletos físicos en una oficina ubicada en el mismo Charles de Gaulle.
Salimos rajando, corriendo por el ya vacío corredor de este inmenso aeropuerto, hasta que encontramos una minúscula oficina con una chica con cara de sueño, con los boletos en la mano y nos lo entregó sin decirnos nada, como si nos hubiera estado esperando.
ESos boletos verdecitos, no saben el alivio que nos dieron.
Bueno, con un poquito de retraso nos tomamos el avión, incómodos para "turista" pero buena comida. El tiempo pasaba lento, no tenían películas y lo único que tenía en mi cabeza era LLEGAR.
Después, la escala en Sao Paulo, larga y calurosa. La llegada a Ezeiza, y mi corazón latiendo a mil.
El sentir el español argentino. El sentir que mi mente descansa. El sentir que estoy en casa.

Ya en el Aeropuerto, después de algunos momentos de tensión...